El ácido hialurónico es una revolución tanto en la cosmética como en la medicina estética, es decir, en los tratamientos en los que se infiltra ácido hialurónico inyectable, usando o no un soporte de gel o de filamentos de oro. Pero ¿dónde se pone el ácido hialurónico? Allí donde necesites o te apetezca conseguir un efecto de aumento de volumen ligero o moderado, bien sea en arrugas que aparecen en la piel, en labios o en pómulos.

Dónde se suele inyectar ácido hialurónico

En general, el ácido hialurónico se inyecta en diferentes partes del rostro, aunque también logra maravillas corrigiendo las arrugas del escote. Si te preguntas dónde poner ácido hialurónico en la cara, la respuesta es donde creas que te hace falta o te favorecería. Pero hay zonas que son más solicitadas:

  • En el entrecejo, si existen arrugas.
  • En el surco nasogeniano, para disimular su profundidad.
  • Cuando aparecen las llamadas líneas de marioneta, se corrigen también con ácido hialurónico si se desea.
  • En pómulos y labios, para resaltarlos un poco o para aportarles un volumen más apreciable.
  • En las arrugas de la frente.
  • En las zonas hundidas de las ojeras.

Qué resultados puedes obtener con la aplicación de ácido hialurónico

Dependiendo de dónde se pone el ácido hialurónico, los resultados son diferentes. Si lo usas para corregir arrugas, se consigue un efecto relleno justo en la zona de la hendidura que logra que la piel se vea lisa o con la arruga muy atenuada (dependiendo del estado de la piel y la forma de infiltración). Aplicado en zonas conflictivas de un rostro con el óvalo más o menos conservado, se consigue un aparente efecto lifting sin cirugía.

En cambio, si se usa el ácido hialurónico para resaltar labios o pómulos o para aportarles más volumen, el médico realiza un estudio previo porque hay varias posibilidades y se debe atender a los deseos del paciente, siempre que sean realistas, pero a la vez hay que intentar no romper la armonía facial. Se trata de mejorar el aspecto, no de cambiarlo por completo.

Cuáles son sus ventajas

  • Las infiltraciones con ácido hialurónico constituyen un grupo de técnicas de medicina estética mínimamente invasivas, alejadas de los riesgos inherentes a las cirugías.
  • El ácido hialurónico es bioasimilable, forma parte del propio organismo y se reabsorbe al cabo de unos meses. El efecto temporal en los sitios donde se inyecta el ácido hialurónico tiene de bueno que posibilita ir variando el volumen a inyectar o el material de anclaje usado si fuera necesario.
  • En general, no produce rechazo ni complicaciones asociadas a una posible toxicidad.
  • Efecto muy natural, no encapsulado. El ácido hialurónico no es rígido, por lo que el cuerpo no forma una cubierta para defenderse. Esto se traduce en que puedes ponerte ácido hialurónico en zonas como los labios sin temor al llamado “efecto salchicha” de otros rellenos, algunos de los cuales se han dejado de usar por su sospecha de efectos negativos sobre la salud a largo plazo.

También se puede inyectar otro tipo de ácido hialurónico en la propia piel, en tratamientos que reciben el nombre de mesoterapia. En ese caso, se emplea un ácido hialurónico no reticulado, más parecido al de uso cosmético. Sin embargo, sus efectos no son tan espectaculares y, además, requieren de varias aplicaciones para completar un tratamiento, frente a una única aplicación de las inyecciones subcutáneas.

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